Estrategias para buscar el ahorro en tus viajes

Cuando se empieza a planificar ese viaje tan esperado, suele encontrarse uno sumergido en un océano de opciones. Y la más importante es que se quiere ahorrar más que gastar. Principalmente en Internet, donde nadie ofrece asesoramiento y el usuario va topándose con precios mayores o menores para propuestas aparentemente idénticas, o con incomprensibles variaciones de billetes para avión o tren o en cuanto a las reservas de alojamiento.

Es frecuente visitar multitud de páginas de compra directa o de intermediarios, webs de opiniones y consultas… en definitiva, un mundo que en principio abre el abanico pero que puede llegar a saturar.

Ahorro, sí, pero a igualdad de servicios
No es lo mismo volar en un avión con tres escalas que hacer un vuelo directo. En ocasiones la reducción tarifaria no compensa si durante los desplazamientos de ida y vuelta se pierden horas de disfrute y se acumula cansancio.

Es solo un ejemplo, pero muy representativo para centrarnos en la idea principal que debería gobernar cualquier decisión. Es interesante ahorrar, pero…¿a qué precio? El presupuesto es importante, pero también es no hacer locuras. Para encontrar el equilibrio entre ahorro y servicio, lo recomendable es al menos conocer las maneras de ahorrar en los viajes:

Abrir pestañas en el navegador: puede parecer obvio, pero lo más oportuno es ir abriendo pestañas consultables en todo momento conforme se van viendo opciones. Así puede cotejarse, más allá del precio, la correspondencia o no de los servicios incluidos.

Comparar siempre el precio obtenido: normalmente, en Internet hay intermediarios para la compra online. Todo el mundo habla de que los intermediarios disponen de ofertas especiales en pack para vender plazas de hotel o billetes de avión. Pero esta práctica no siempre se traduce en rebajas. Hay que asegurarse siempre con la tarifa del ofertante directo, pues no es infrecuente llevarse sorpresas por ser más barata la contratación directa.

El transporte propio como alternativa

Tanta variación puede producir hartazgo y falta de claridad, pero afortunadamente existe la opción de viajar por medios propios, algo nada descabellado para distancias medias-largas si se viaja acompañado. Lo primero que se ahorra al pensar en coche o moto para un viajecito largo es tiempo de decisión en alternativas. Es la ventaja de los vehículos propios, que siempre están disponibles.

Otro ahorro al contar con vehículo propio se basa en la capacidad de organización. La inmediatez, la improvisación y la flexibilidad de horarios se convierten en ventajas incontestables.

Está claro que un viaje largo requiere tiempos de descanso. Pero ¿quién suele montar un viaje solo? Los relevos son la solución y los descansos intermedios son oportunidades para visitar lugares.

Y aunque es obvio que la gasolina no es del todo barata, se puede ahorrar combustible con dos o tres personas a bordo de un automóvil ya que suponen un ahorro en comparación con billetes de cualquier otro tipo de transporte. Además, si el vehículo empleado está al día en su mantenimiento, funcionará mejor y gastará menos.