Viajar solo o acompañado

Viajar bonocheck

Cuando hablamos de viajar, hablamos de algo que va más allá del simple hecho de desplazarnos de un lugar a otro, cambiar de ubicación por cualquiera de los múltiples medios de locomoción que existen en la actualidad, y sin importar la distancia recorrida ni el tiempo que invirtamos en hacerlo. Por tanto, para aproximarnos al dilema planteado en el título tenemos que enfocarnos en los viajes como experiencia enriquecedora, instructiva y estimulante, siendo tan así que tiene un gran efecto metafórico: La amistad, el noviazgo, el matrimonio, las sociedades con fines diversos, los negocios, las relaciones familiares, las profesiones, los asuntos académico y laborales en general, y la vida misma, todo constituye un “viaje”.

En ese itinerario necesitamos siempre de la compañía franca de corazones abiertos, de gente que tome la iniciativa de romper el hielo, de un ambiente de libertad absoluta para manifestar nuestras dudas y nuestros temores; en síntesis, de una acogida lo menos fría, distante e impersonal posible. Esto es lo que en definitiva garantiza que el arribo a la tierra de partida se haga contando además de la mochila, con el equipaje más importante, el de los más esplendidos recuerdos. Estos recuerdos van más allá de los impresionantes lugares visitados y del placer y diversión vividos en verdaderos parajes paradisíacos, son los recuerdos de la gente maravillosa que nos acompañó o con las cuales sin conocerlas coincidimos en nuestras visitas, dieron una policromía especial a los paisajes de afuera, y pintaron de sensaciones multicolores nuestras emociones de adentro.

Con toda esta introducción lo que viene aflorando es la presunción de que solos o acompañados, lo que debemos es asegurarnos de contar siempre con compañía legítima y auténtica, así acometamos los desplazamientos por el motivo que sea: negocios, ocio y turismo, y desde planes mochileros hasta resorts. Incluso podríamos añadir aquí las migraciones involuntarias para huir de crisis humanitarias o conflictos bélicos. En este último caso tal vez con más razón, dada la necesidad imperiosa de apoyo moral, y estímulos para arremeter con valor y decisión los nuevos retos y situaciones que se presentan generalmente con repentina brusquedad.

Finalmente todo este planteamiento nos hace recordar el famoso tema del cantante venezolano Ricardo Montaner: Tan Enamorados, que en cierta parte dice así: “Viajar a tu lado en el tren. Un sueño difícil, de creer.” De esto precisamente se trata. No es habilidad para zafarnos de la disyuntiva de escoger entre los dos extremos: viajar solos o acompañados, la nuestra es la respuesta dialéctica que normalmente tiene este tipo de planteamiento de carácter netamente humano.

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